Querida Azul,
Cojo una concha y pienso:
El mar sigue existiendo aunque no lo veamos
En mi tierra, y en Venezuela
Tú vuela alto. Lo verás
Se acerca un papá, un chico, me dice que su hija ha cogido muchísimas y ya no saben dónde ponerlas. Me da un puñado de conchas. Necesito ambas manos. Tengo las manos llenas de conchitas blancas y anaranjadas. Los pies en la orilla. El pantalón arremangado. Escucho a Ziggy. Simple things.
Te quiero, abuela.
Con cariño,
Jass
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