28 de julio de 2024

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Querida Azul,

Proposición de ley universal:

Encontrándose en cualquier lugar del mundo:

si usted va a hablar, escribir, aleccionar o reflexionar sobre Venezuela, por favor, cumpla el requisito de querer a alguna persona venezolana o de lo contrario absténgase de hacerlo.

Pongamos, o sea, digamos, ¿no? Que me gustaría. Sí, me gustaría que cualquier persona que hoy pensase algo sobre Venezuela lo hiciera queriendo a alguna persona de Venezuela. A poder ser, a más de una. Así como de diferentes barrios y provincias. Y que fuera una ley así de bien obligado cumplimiento. La tele todavía me sorprende.

Querer o callar y escuchar. Escuchar y que nos llamen que nos vamos en busca de un pedacito de Venezuela al que querer. Que es mucho más importante que cualquier mierda que vayamos a decir aquí bien lejos. De lejos sólo cabe querer. Les mando corazones.

29 de julio de 2024

Querida Azul,

El agua como arma de guerra.

Y yo haciendo un water element yoga flow. Por dios.

Ha terminado el festival de jazz. La mar está pacífica. Hoy

Aquí. No sin esfuerzo: contiene. Amansa lo complejo; calla. Está amplia y honda —Sabe

Venezuela está revuelta. Me pregunto con qué cara defendemos a Maduro desde aquí.

Veo rotos corazones. Callo

— Saben: encontrarán razones — reirán; para vivir, amarán, cocinarán, cantarán

Veo rotos corazones

Sed de agua. Por dios.

Entre tierras te escribo como si conociera el significado de las palabras. Qué poco vocabulario. Sólo cabe querer.

Con los pedazos de corazones y colores de naciones y estrofas de canciones

Pero hoy

Quizá, desde la mañana que trae un boletín de noticias y un café, ya lo decía ella:

Saber Callar, Contener

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