Querida Azul,
Lo sabe. Es muy curioso y no sé describirlo. Pero lo veo. Hablo de cuando ves a alguien saber que todo es una mierda.
O sea, que el peso de las cosas era mentira. De las cosas del deber… De… Lo aspiracional. De… lo que iba a llenarle, o… construirle. Que todo da igual. Se lo ves. De repente. Que pasa de seguir contándose el cuento.
Dile al capitán que renuncio a ser su guía
Depende en qué momento le pilles, cuánto ha pasado desde que de repente ya lo sabe, o depende de cómo haya ido la semana o depende de cómo es, o cómo está siendo, vaya, depende de lo que sea que dependa este no saber de qué depende nada, le pillas más gracioso o más cabreado.
Ziggy Alberts. Ziggy Alberts está majísimo. Tú le ves un directo y entiendes que qué va, que no son tristes ni melancólicas las canciones. Que se está riendo con todo y abrazándolo todo y que qué más dará todo. Que a cantar y descalzarse y amar y envejecer.
Pero hablo de Nico. Nunca lo había visto con tanta energía sin esconder. Con tanto poder para vivir. Con tan poca constricción. Con tan poca culpa. Con tanto ya hecho. Con tanta visión de posibilidad.
Que es que todo esto es como es. Y todo aquello fue como fue. Y bastante es lo que supone que esto sea como es y aquello fuera como fue como para encima andar con culpas y constricciones y deberes de más.
Qué va. Mira, hoy lo hago porque tiro, pero qué va. Me hace gracia. Me gusta verlo.
¿Qué pasa si no quiero seguir subiendo la piedra? ¿Qué pasa si hoy la mando a paseo cuesta abajo y subo yo, subo yo sin la puta piedra? Que sí, que yo mañana bajo y la lanzo hasta arriba y luego subo yo y cuando me alcance en al camino ya cayéndose otra vez —otra puta vez, claro— yo la vuelvo a subir. Recuperado el ayer. Pero igual el mes que viene bajo rodando con ella. O se la cambio a mi colega. ¿Y qué?
A ratos lo veo enfadado por no haberse dado cuenta antes. Que es mentira porque no es que no nos demos cuenta antes. Siempre ha sido una opción decidir darse cuenta. Pero hasta que se te escapa sin querer y descubres que no desapareces por mostrar que te has dado cuenta, te lo propones cada día por si acaso. O por lo que ya has subido. O porque vas a subir igual.
Joder, colega, lo que hay que hacer. Si todo esto es un rato, macho. Y los mendas ahí. Pero también, Yo les entiendo. A lo mejor… Y dice algo para entenderles.
Ya no dice ¿Y qué quieres? Dice No sé si quiero.
Yo también soy reciente.
Hablo de cuando ves a alguien saber que hay tantísimas cosas que no son una mierda y que están a su alcance ¿? Que a ver si lo jodido va a ser justificarse no acercarse.
No sé cuándo o qué le daría —apenas unifico relatos para lo mío. Lo mío fue aquí. ¡!
(¿Te acuerdas, Azul? — ¿Qué hacemos, Azul? — Denunciar al dinero.)—
Pero lo veo. Me hace gracia.
Ahora que lo pienso: 9 años. 9 años nos hemos conocido hasta vernos renunciar y largar. Hace un año, hace un año nos vimos y cada uno seguía en sus luchas y largando poco. Una enfadada con lo que ve en el camino y quién es en ese camino, el otro en su silencio. En su silencio sobre él y en su no digas eso, corazón para los autoenfados de otro.
No sé cómo habrá sido este año. Pero mierda. Quién nos ha visto y quién nos ve.
Yo sí quiero tener una musa que me escriba o escribirle yo a ella a través de esta botella
Que primero me voy a beber con mis amigas y que luego ya veré
Lo veo ahí en frente. Al otro lado de la mesa. Se mueve distinto. Habla distinto y se ríe distinto.
Se ha quitado abstenciones, arrepentimientos y determinaciones.
Me hace gracia.
Ojalá se ría un poco más. Deseo que se ría cada vez más.
Deja un comentario