Madrid, 3 de junio de 2023

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Volviendo de Cañada con Ulises y contigo.

Cuando te vas de los sitios, buf… Pero cuando te vas de los sitios y sabes que no vuelves,               .

 

Me acuerdo de Ghana.

Nunca todavía leí el libro naranja y amarillo. Voy a leerlo. Y leer más a Chimamanda. Más allá. Más allá del todos deberíamos. Más allá siempre está mi madre. Nunca sé cómo ha llegado. De repente me da la mano y la alcanzo y ella está en otro sitio, pero me escucha siempre de cerca.

 

Me subí a la barca visualizando la vuelta y con el alma hundida en la conciencia del saber que nunca volvería. Lloraba como si no hubiera un mañana. Sólo al subir a la barca. Y dar la espalda.

Santi sabía. Cerca. Pero en su sitio.

 

Ulises sabía. Que ya no estaba aquí. O que no iba a estarlo. Ésa era la duda. Nos bebimos algo como si sí. Creo que hablamos francamente. Pero distantemente. Consecuente o prevenidamente. Cuánto más fácil la franqueza cuando no se está. Cuánto más difícil cuando es el último cartucho. Y no hay aciertos sin franqueza de tú a tú. Eso pasó.

 

Irte es a veces la culpa en movimiento. La culpa de llevar contigo un lugar al que poder volver. Y elegir volver.

 

 

 

De corazón,

Jass

 

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