Querida Azul,
Pido perdón a Sami.
Porque una mañana en Madrid me transporta al Cabo de Gata si así huele la brisa. Una tostada con tomate, aceite y sal, al bar de los jubilados.
Algunas lunas a Lesbos.
Hay canciones que hacen que me sienta árabe. Sin ser yo nada de eso.
Así que si le acercan sus otras vidas el aceite o algunas personas
Y no el teatro,
Será que le acercan el aceite y algunas personas sus otras vidas. Y no el teatro.
Si me descalzo y estiro y respiro, a veces de pronto recuerdo dónde empecé. Recuerdo la madera y el mar. Hola, yo soy Sebastián. Mi prima buceando en aquel mar. La bottle house. Tener solo tres camisetas.
Un lugar son también las flores blancas que hay repartidas por todo el planeta. Ellas sostienen la revolución de los tulipanes blancos. En cada lugar a su manera.
Como La Fornacina. Cada pieza artesanal y a su manera. Con sus colores y sus tactos. Y si no llega a su hogar, será en otra vida. Y así está bien. Sin decírselo a nadie, dicho para quien sea.
Un lugar es la mayor sabiduría de Come, Reza, Ama: —quimi, rici, imi…—
So miss him [pos échale de menos]
Y tira pa’lante. Que no hay que hacer na más con ello. Y come a gusto.
Un lugar es el amor en la cocina. El perejil en el aceite. El limón en la ensalada griega. El orégano en el tarrito.
Verte con un vestido de flores, Azul: es un lugar.
Con cariño,
Jass
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