Lugares 2.0

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Somos una cara que no vemos y un nombre que no pronunciamos, me dijiste una vez. Me encantó y no sé si me impacta mal o si también me encanta que eso nos salva.

Somos una cara que no vemos y un nombre que no pronunciamos y por eso nos importan los lugares.

Andrei se va a un barnetegi.

Yo me levanto sin el sonido de la cafetera que ha puesto mi padre. Preparo café, leo un libro. El aita no está en frente leyendo el periódico. No comparto con él la melodía del silencio de la mañana. Sentir la presencia de su ausencia es un lugar.

El suelo sucio de Madrid en verano. Tan tranquila la ciudad en verano.

Un espejo en el que te has mirado con alguien en otra ocasión.

El final de El Calvario. Combatir la tristeza con limonada borracha y bailar merengue con José como en una calle de Perú. Banderines de colores. Pies descalzos.

Una cantina pa los borrachos. Un puesto en la calle, pollos, o lo que se te ocurra. Una tienda. Apañarse.

Un lugar es apañarse.

He soñado que me manchaba con la regla el pantalón blanco. El caso es que era Helene a quien le pedía que me mirase. Será que las amigas de la muy infancia son un refugio que no se borra.

Getari me dijo “tío, Jass, Madrid?” 12 años sin hablarse. 2 cruces. Y “tío, Jass, Madrid?” como solo ella sabe. Con desprecio que es real pero no feo, con una sonrisa pícara de quien se sabe capaz de decir lo que otros no dicen, indiferencia porque qué más da en realidad, mirando a su helado y también a los ojos. Será que las amigas de la muy infancia son un refugio que no se borra.

Una txankleta rota por bailar.

Un pie sucio de descalzo caminar.

La amabilidad en el Shapla.

Las prisiones para personas sin documentación en Turquía.

La amabilidad del emigrante en el Shapla.

La casa de Allison en EEUU. La familia que me acogió y me dio de comer. Ally, Blanca, y Jeffer. Lo que supuso aquella casa. Comida. Un hogar. El mayor regalo en la vida.

La amistad de Ally con JJ y Luis. Y desde entonces, la mía de a tres. Todo lo que Ally ha sido como hermana. Desde allá. Desde entonces, y a las espaldas. Todas las hermanas que no están.

El loksa café, el blanco y el verde muy clarito, la madera y la brisa mañanera. Una bicicleta. El rosa de la remolacha. El verde de la rúcula. El blanco del queso tierno. El pan. La mirada, la honestidad, el cada una, el my life, el hermana, el cuchillo, el cuaderno. La absoluta barbaridad de un «campo de refugiados».

Saltar al mar.

 

 

“I want someone who feels like home” con ojos en agua, sal, dolor, y verdad.

 

 

 

Querida Azul,

Tu tatuaje. Y el mío.

Quizá eso es lo que vine a recordar: un hogar es el mayor regalo en la vida.

Con cariño,

Jass

 

 

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