Si amamos su silencio es porque hemos descubierto el abismo que anuncia, y la atracción que se produce no tiene otra razón que el reconocerlo como el lugar de lo posible.
-Francisco Jarauta hablando del espacio.
24/09/2024
Querida Jass,
Hoy pienso en todo lo que no se dice.
Todo lo que se dice con los ojos.
Todo lo que se dice sin palabras.
18/10/2024
Querida Jass,
Qué tan a destiempo aparecen a veces las palabras y cuánto espacio puede llegar a ocupar el silencio.
Te escribí eso y me callé.
Paré mis dedos y dejé de escribir.
He pasado unas semanas intentando aclararme de qué color es el silencio.
Todavía, de vez en cuando, me sigue rondando por la cabeza.
Quisiera tener algo de lo que escribirte más allá de la rutina gris. Quisiera, porque eso sería volver a estar viviendo con emoción, esa emoción que permite ser sensible al mundo.
Se puede ser sensible al mundo, pero mucho menos cuando estás atrapada entre cajas y paredes.
Tengo ganas de pintar, de dejar al cuerpo que hable como quiera. A veces resulta verdaderamente pesado tener que pronunciar palabras y escucharlas. Qué mágico e incómodo es el silencio.
Qué problemático y salvador.
Este silencio que se impone a continuación no es deseado; es la prisa que me pisa los talones y que me lleva a tener que salir corriendo para llegar a casa.
28/09/2025
Querida Jass,
Sigo intentando hacer las paces con el tiempo, respetar sus ritmos y respetarme a mí.
Procuro no dejar que caigan en el olvido todas las cosas que son importantes para vivir. Me alegra poder volver a escribir; tengo la sensación de que lo que no se dice ni se escribe se acumula y se diluye en un olvido inconsciente que asfixia, porque todo sigue presente, pero en silencio, y se hace mucho más difícil identificarlo.
Últimamente he estado pensando mucho en que no quiero quedarme donde no estoy a gusto ni tener que conformarme con que la vida es así. Quiero una vida sencilla en la que poder ser y seguir creciendo internamente. No quiero creerme que el conocimiento y el aprendizaje tienen que ser medidos para darse. Quiero vivir a mi ritmo, mi camino, sin ser comparada. No quiero juicios inquisidores sobre el ser, ni ser mi cárcel. Quiero libertad y poder cargar con mis errores, los que yo haya elegido. Quiero vivir sin miedo a que el fin de mi mundo pueda darse en cada decisión que tomo para poder avanzar o quizá retroceder, para poder simplemente vivir, asumiendo que quizá vivir es volver siempre a empezar.
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